And then we danced
- 9 oct 2023
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 7 dic 2023
'And Then We Danced' (Solo nos queda bailar):
Año: 2019
Duración: 113 minutos
País: Suecia
Dirección/Guion: Levan Akin.
Director y guionista de 43 años nació en Tumba, Suecia. Sus padres se habían mudado desde Georgia en los 60s, cuando este país todavía pertenecía a la Unión Soviética. Akin y su hermana volvían a Georgia todos los años por las vacaciones de verano, por lo que el cineasta tiene gran conocimiento de la cultura georgiana.
Comenzó trabajando como asistente de dirección en producciones de la televisión nacional
sueca.
En 2008 ganó dos premios en el Festival de Cine de Hamburgo por el cortometraje ‘De sista
sakerna’ y empezó a dirigir algunas series también de la televisión sueca.
‘And then we danced’ es el segundo largometraje que dirige, después de ‘Katinkas kalas’
(2011) premiada en el Festival Internacional de Cine de Estoclomo.
Origen: Levan Akin comenzó a desarrollar la idea de la película tras ver por televisión las imágenes de los ataques de personas de la Iglesia Ortodoxa en contra de los avances en cuanto a la identidad sexual o al género hacia un grupo de jóvenes que celebraban el primer Desfile del Orgullo Gay de Tiflis, capital de Georgia, en el año 2013.
“Pensé: esto no puede estar pasando. Debería ir a Georgia e investigar algo sobre este tema”, explica el director en una de sus entrevistas.
Temas:
En el filme se exploran las relaciones entre hermanos, entre amigos y familia, además de mostrar también los prejuicios sociales que aún existen en Georgia, un país con arraigadas costumbres y tradiciones.
El cineasta ha explicado en diversas entrevistas que en Georgia los valores occidentales se ven como una amenaza para las viejas costumbres y, para un país que ha sido conquistado una y otra vez, "mantener su identidad cultural se convierte en una cuestión de supervivencia".
Akin ha señalado que también es una historia sobre no dejar que nadie te diga "qué es la tradición, no dejar que nadie defina tu tradición".
Es una historia sobre “ser dueño de tu identidad y de ti mismo en una cultura que no quiere aceptarte”, señala el director.
El director ha explicado que el sexo es un tema importante dentro del filme, ya que actúa como desarrollador de la trama y como canal de comunicación entre los personajes.
Desafíos: La película fue grabada en Tiflis, capital de Georgia con grandes dificultades durante el rodaje. Por ejemplo, mientras se grababa tuvieron que ocultar el tema de la película.
Por su parte, cuando contactaron con compañías de danza para solicitar asesoramiento de cara a las escenas de baile de la película, en cuanto conocían el tema rechazaban ayudarles.
Además, tuvieron que rodar con protección para evitar ser agredidos porque incluso recibieron amenazas de muerte.
Finalmente contaron con el asesoramiento de un coreógrafo de Georgia pero les pidió que no apareciera su nombre en los títulos de crédito.
Sin embargo, el cineasta apunta que también ha recibido muchos mensajes de chicos animándole y agradeciéndole la producción del proyecto, pues ha dado visibilidad a un problema que permanecía escondido.
Aspectos técnicos:
La cinta plantea el contraste entre dos generaciones que tienen dificultades para
coexistir debido a sus grandes diferencias de pensamiento. Para plasmar los deseos liberales de la juventud contra las arraigadas e inflexibles tradiciones de este país, el director se apoya en varios aspectos técnicos para lograrlo, como una fotografía suave y natural para reflejar la cotidianeidad georgiana y en los momentos de los ensayos, para después cambiar a algo más psicodélico en las escenas de los jóvenes divirtiéndose.
Por su parte, la música también muestra esta dualidad, presentando desde lo último de la música sueca hasta las piezas clásicas y tradicionales de la región (como las usadas
para las danzas y las de los cantos populares) pasando por la atemporal música de
ABBA.





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